martes, 18 de marzo de 2014

El Maleni. Antonio Burgos



 --Nene, apunta: 22.963 euros de sueldo al mes, más 3.444 euros en concepto de dietas de alojamiento, más 991 euros de gastos de representación...
-- ¿Voy sumando, jefe?

-- No, no sumes todavía, niño, porque eso es la renta. Nos queda el patrimonio. Vuelve a apuntar, nene: 4 pisos, 4, en Sevilla, Madrid, Estepona y Málaga, 1 casa, 1, en Benalmádena y 7 plazas, 7 de aparcamientos.

-- ¿Sumo ya? Pero antes permita usted que le haga una pregunta, que me ha picado la curiosidad. ¿Quién tiene esa fortuna y ese pedazo de sueldo, jefe? ¿Es Botín o es Alierta? Tiene que ser uno de esos. O Juan Roig el del Mercadona a lo mejor. O Amancio Hortera, como lo llama una chirigota de Cádiz..

-- Pues no es ningún baranda del capitalismo, nene. Es una paniaguada del socialismo: Magdalena Alvarez.

-- ¡Así soy yo también de izquierdas, no te jode? ¡Y más socialista que la gorra de Pablo Iglesias!

Izquierda Caviar en estado puro. Socialismo Visa Oro en todo su esplendor y gloria. Maleni. De San Fernando. ¡Qué arte tiene la gente de La Isla, Pepe Oneto! Esta es la que cuando era consejera de la Junta de Andalucía sacó por la cara 444 billetes, 444 de Aviaco, la compañía aérea que cerró. ¿No va a cerrar, con esos mangazos de avión gratis total que le pegaba la Maleni? Lo que me extraña es que no haya ya cerrado el Banco Europeo de Inversiones donde enchufaron a la de "antes partía que doblá". ¿Doblá? ¡Pero si no la has doblado en tu vida, hija mía! Lo otro sí, partía: ¡qué partía de trincones y mangones, Dios mío de mi alma! Como los otros, los antiguos dirigentes de ambos dos partidos mayoritarios, como Aznar y González, apalancados en jugosos enchufes en los consejos y asesorías de las compañías de electricidad o de gas. ¡Qué partida en los partidos!

Los ERE están descubriendo muchas cosas. Por ejemplo, que el cerebro de esta banda no municipal, sino autonómìca, fue la que por aquel histórico mangazo de billetes aéreos llamaron Lady Aviaco. La que dijo: "En el único sitio en la T4 en el que podía haber estado Esperanza Aguirre es o tumbada en la vía o colgada de la catenaria". Pero a mí no me sorprende nada que esta señora (por otra parte absolutamente intercambiable con Celia Villalobos en muchos aspectos estéticos) haya salido empitonada por los ERE en la lidia ordinaria en que la juez Alaya está acartelando a esta partía y que le hayan puesto una fianza de 29,5 millones de euros. Hay cosas mucho más sorprendentes que la cuantía de la fianza con la que no sé si la juez Alaya ha partido o ha doblado a la que, protegida por la partía, no la ha doblado, con tan pingües resultados en sus sueldos mensuales, como aquel otro de 7.500 euros que tuvo cuando se fue de naja como eurodiputada en 2009, antes del enchufazo en el Banco Europeo de Inversiones. Ahí es donde está el meollo del embrollo del frangollo de la cuestión, no en la fianza: que en el Banco Europeo de Inversiones tenga Magdalena Alvarez tal enchufe que gane más que Obama en la Casa Blanca. ¿Quién le buscó ese enchufe? ¿Por qué se lo mantiene el PP? -

A propósito de esta virtuosa enchufista, Ignacio Ruiz Quintano recordaba el otro día generosamente la unidad de medida del despilfarro que me inventé cuando la Expo 92: el "pellón", equivalente a 10.000 millones de pesetas despilfarrados y tirados a la calle. Ahora, Ignacio, tenemos que inventar el "maleni" como unidad de medida del sueldazo por enchufe de los de no doblarla. Un "maleni" serían 30.000 euros al mes por la cara, sin dar palo al agua tónica del gin-tonic. Contemplados desde lo alto de esas pirámides del mangazo, 29,5 millones de euros de fienza no son nada. Esta ha ido toda su vida de Maleni y oro.

lunes, 10 de marzo de 2014

El toreo de esmoquin. Antonio Burgos

 El 11 de diciembre de 1944 los intelectuales españoles rindieron un homenaje a quien entonces era el máximo héroe popular. Un torero. Manuel Rodríguez "Manolete". Como una figura de El Greco vestida de luces, que recibía a los toros por alto con el laconismo militar de aquel estilo: como un saludo a la romana con la muleta. El homenaje
consistió en una cena de gala en el restaurante Lhardy de Madrid. Historia sobre la Historia. En el restaurante histórico, media Historia del Toreo en el siglo XX y los autores de la mejor prosa que se escribía en una España de postguerra no tan triste como ahora la pintan, pues para ellos era el paso alegre de la paz en una primavera que volvía a reír. De aquella cena de gala hay una foto famosa. En torno a Manolete están Cela, Pemán, Víctor de la Serna, Agustín de Foxá, Adriano del Valle, Pedro Mourlane Michelena, Rafael García Serrano... Al fondo de la foto parece que resuena el arte mayor, la Poesía rendida ante el Toreo, como una premonición de los alejandrinos que Agustín de Foxá habría de escribir tras lo de Linares: "Yo saludo al torero más valiente del ruedo./Yo saludo en ti a Córdoba, olivares y ermitas,/que le dio esa elegancia de califa sin trono,/de Almanzor que no vuelve, que es desdén y nobleza."
Y como una costumbre de etiqueta que ya sólo se mantiene en la cena de los Cavia en la Casa de ABC, todos los escritores que aparecen en esa fotografía visten riguroso esmoquin, con blanca camisa de pechera dura y corbata de lazo. Todos, menos uno. Todos menos Manolete. Manolete va de uniforme. Manolete va con el uniforme del cuerpo al que pertenece. Va vestido de torero. ¡Y qué torero! Manolete va con su traje corto campero, con su camisa de chorreras con botonadura de piedras preciosas. Y sin corbata. Ni de lazo ni de nudo. Sin corbata, como los hombres del campo andaluz cuando van al pueblo para el día de la Patrona. Con el botón del cuello de la camisa muy abrochado. Pero chorreando señorío y torería. Derramando la misma "elegancia de califa sin trono" con que Agustín de Foxá habría de recordarlo desde aquella noche.

Yo me he acordado ahora de aquella fotografía del homenaje de los intelectuales a Manolete en Lhardy. Con ocasión de algo que me tiene perplejo: la moda de que los toreros presenten su temporada, como si fuera un modelo nuevo de coche o el premio Planeta. Hasta ahora, en el toreo, ni las figuras sabían cómo se iba a presentar para ellos la temporada. Dependía de cómo arrancaran en Castellón, en Valencia, o luego en Sevilla y en San Isidro. Los toros traían cortijos en sus lomos... o teléfonos que no sonaban en casa del apoderado. Según. Ahora no. Ahora las figuras no sólo saben cómo se les presenta la temporada, sino que encima te la presentan: "Aquí mi remporada, aquí la afición". ¿La afición? La afición huye de las plazas ante este toreo de diseño asistido por ordenador. Sin alma. Sin torería. Sin paladar.

Así que el uno presenta su temporada en el Círculo de Bellas Artes (que no es mal sitio, ahí tiene que estar el toreo, entre las Bellas Artes) y el otro presenta su temporada taurina como si fuera un disco de David Bisbal: con un festorro en el Joy Eslava, ¡arsa pilili! Y la presenta vestido de esmoquin. Todo el famoserío y el canallerío al uso madridí está allí en la fiesta vestido de particular, pero el torero presentante va de esmoquin. ¿Es acaso un intelectual que le va a rendir homenaje a Manolete con retraso? No, es el triste símbolo de cómo está el toreo. Los toreros antes se vestían de toreros y se casaban de corto y con botos camperos. Ahora se casan de chaqué y organizando desfiles de máscaras con chisteras. Y presentan su temporada de esmoquin. Al toreo le han quitado el traje corto y lo han vestido de esmoquin y de chaqué. Y encima quieren que se llenen las plazas. ¡Tequiyá con el cuento del esmoquin!

Thabor

Me tienta la idea
de plantar mi tienda
en el monte Thabor.

Bajo al valle y miro
Su Presencia  Divina
en cualquier circunstancia;
alegría  o dolor.

Cuando cruce la senda
no necesitaré tienda,
entraré en la hacienda
y gozaré para siempre
de Quien descubrí en
el Monte Thabor



jueves, 6 de marzo de 2014

Sauce. Ana Ajmátova

Sauce
Y yo crecía en adornado silencioEn el fresco cuarto de juegos del joven siglo.Y no me era agradable la voz del hombre,Pero entendía la voz del viento.La ortiga amaba y la bardana,Pero al sauce plateado más que a nada.Y, agradecido, vivió conmigoToda su vida, sus ramas lloronasSalpicando el insomnio con ilusiones.Y es curioso que yo lo sobreviviera.Allá está su tronco, erguido, ajenas vocesDe otros sauces algo dicenDebajo de los nuestros, aquellos cielos.Yo callo… Como si hubiera muerto un hermano. 
(1940)