domingo, 23 de febrero de 2014

Copla nueva para Manolo Caracol. Antonio Burgos



 Como si esto fuera una discusión de café sobre la evolución del frente la Gran Guerra que Berlanga reflejó en alguna película, pongo sobre la mesa un supuesto táctico como si fuera un Verdún escenificado con cucharillas y tazas: ¿qué haría usted si una hija le pidiera que escribiera un artículo sobre su padre en el aniversario de su muerte, aunque fuese una celebración con número no redondo, la 41, pero siendo esa hija Luisa Ortega y ese padre Manuel Ortega Juárez "Manolo Caracol"?
-- Pues que lo escribiría del tirón...

¿Y qué cree usted que estoy haciendo? Mañana, 24 de febrero, hace 41 años de la muerte de Manolo Caracol. Murió no como un patriarca del cante y de la zambra, sino como un ídolo americano, a lo James Dean: en accidente de coche. Y en un sitio tan poco flamenco como Aravaca. Con lo lejos que está Aravaca de la Alameda de Hércules de los Ortega, de la casa de los Pavón y del corral de vecinos de Las Lumbreras donde Manuel nació. Hijo de uno de los andaluces con más gracia que ha dado la Historia Sagrada: Caracol el del Bulto, mozo de espadas de su primo Joselito el Gallo. El de los cojones de la locomotora de Despeñaperros en Atocha. El que a los aviones nacionales que bombardeaban el Madrid rojo les gritó, saliendo del refugio y jugándose la vida, harto de estar encerrado allí desde la sirena de las 8 de la mañana:

-- ¿Pero es que no paráis ni pá almorzá, miarma? -

El nombre de Caracol tenían que haberlo puesto en banderas por las esquinas el año pasado, en el XL aniversario de la muerte de un cantaor XXL. Tiene Caracol con el reconocimiento de su arte supremo mal fario. En vida, los pontífices del mairenismo le negaron el pan y la sal. Dijeron que prostituyó el cante, cuando se adelantó lo menos cincuenta años a lo que luego fue el flamenco con Camarón, con José Mercé, con Miguel Poveda. Con la fusión. No sólo no le reconocieron la fusión de la zambra y del cante a orquesta, sino que le dieron en la cabeza con un sifón. Con el sifón del dogmatismo purista. Cuando con un cante desgarrado y teñido con la sangre de los Ortega de Cádiz y de Sevilla fue la verdad del flamenco vivo. Pero, ay, fue como lo que cantaba. Caracol todavía está llamando al "carcelero, carcelero" de los purismos para que le abra rejas y cerrojos y se reconozca la verdad suprema de su genial renovación. No en balde cuando, ya retirado de los teatros, abrió en la calle Barbieri de Madrid su tablao Los Canasteros, fue el primero que apostó por un muchacho de La Isla que venía rompiendo moldes, se llamaba José Monje Cruz y le decían Camarón.

Hay una maldición en los Ortega. Este artículo me lo pide Luisa, su hija. En su espectáculo "La Copla Nueva", de Quintero, León y Quiroga, que estrenó en 1951 con su padre, cuando éste se separó de Lola Flores, Luisa Ortega estrenó y codificó para la posteridad la belleza suprema de dos zambras: "Pena, penita, pena" y "Limosna de amores". "Si en el firmamento poder yo tuviera" le haría la justicia que le niegan, pues hacen pasar esas dos joyas como de Lola Flores, que se las copió, quizá como una venganza contra el gran Manuel por haberse separado de ella tras los Broadway a la flamenca que fueron los "Zambra": "Zambra 1943", "Zambra 1944"... Desde que tenía pantalón corto y su padre lo llevó en 1922 al Concurso de Cante Jondo de Granada para que lo escucharan Falla y García Lorca y el niño ganó un premio, Caracol no hizo en su vida otra cosa que engrandecer y renovar el flamenco, sacándolo de los cuartos de Villa Rosa y llevándolo a los grandes teatros. Por mucho menos han convertido ahora en mito e ídolo a Camarón, y los chavales lo llevan impreso en las camisetas como un Che Guevara del cante. A vuestro primo José, artistaza Luisa Ortega, lo mató un toro en Talavera. Y a tu padre Caracol lo sigue matando todos los días el toro del intencionado olvido por parte de los miserables.

La piedad cansada - Carmen Posadas

viernes, 14 de febrero de 2014

Tres consejos del papa a los novios. 14 de febrero

Opus Dei -
PRIMERA CONSEJO: REZAR A DIARIO PARA DURAR SIEMPRE

Es importante preguntarnos si es posible amarse "para siempre". Hoy en día muchas personas tienen miedo de tomar decisiones definitivas, para toda la vida, porque parece imposible... y esta mentalidad lleva a muchos que se preparan para el matrimonio a decir: Estamos juntos hasta que nos dure el amor.... Pero, ¿qué entendemos por " amor "? ¿Sólo un sentimiento, una condición psicofísica? 

Ciertamente, si es así, no se puede construir encima nada sólido. Pero si el amor es una relación, entonces es una realidad que crece y también podemos decir, a modo de ejemplo, que se construye como una casa. Y la casa se edifica en compañía, ¡no solos! No querréis construirla sobre la arena de los sentimientos que van y vienen, sino sobre la roca del amor verdadero, el amor que viene de Dios...

La familia nace de este proyecto de amor que quiere crecer como se construye una casa: que sea lugar de afecto, de ayuda, de esperanza... Así como el amor de Dios es estable y para siempre, queremos que el amor en que se asienta la familia también lo sea. 

No debemos dejarnos vencer por la " cultura de lo provisional". Así que el miedo del “para siempre” se cura día tras día, confiando en el Señor Jesús en una vida que se convierte en un viaje espiritual diario, hecho de pasos, de crecimiento común...

Porque el “para siempre” no es solo cuestión de duración. Un matrimonio no se realiza sólo si dura, es importante su calidad. Estar juntos y saberse amar para siempre es el desafío de los esposos cristianos. 

En el Padrenuestro decimos "Danos hoy nuestro pan de cada día”. Los esposos pueden rezar así: “Señor, danos hoy nuestro amor de todos los días.... enseñanos a querernos”.

El matrimonio es un trabajo de orfebrería que se hace todos los días a lo largo de la vida. El marido hace madurar a la esposa como mujer, y la esposa hace madurar al marido como hombre. Los dos crecen en humanidad, y esta es la principal herencia que pasan a los hijos.

SEGUNDA CONSEJO: APRENDER A CONVIVIR


“La convivencia es un arte, un camino paciente, hermoso y fascinante... que tiene unas reglas que se pueden resumir en tres palabras: ¿Puedo?, gracias, perdona. 

¿Puedo? Es la petición amable de entrar en la vida de algún otro con respeto y atención. El verdadero amor no se impone con dureza y agresividad. San Francisco decía: La cortesía es la hermana de la caridad, que apaga el odio y mantiene el amor.

Y hoy, en nuestras familias, en nuestro mundo, a menudo violento y arrogante, hace falta mucha cortesía. 

Gracias. La gratitud es un sentimiento importante. ¿Sabemos dar las gracias? Es importante tener presente que la otra persona es un don de Dios, del que siempre debemos dar gracias. Una vez una anciana de Buenos Aires me dijo:la gratitud es una flor que crece en terreno noble.

En vuestra relación ahora y en vuestra futura vida matrimonial , es importante mantener viva la conciencia de que la otra persona es un don de Dios... y a los dones de Dios se dice “gracias”. No es una palabra amable para usar con los extraños, para ser educados . Hay que saber decirse gracias para caminar juntos.

Perdona. En la vida cometemos muchos errores, nos equivocamos tantas veces. Todos. De ahí la necesidad de utilizar esta palabra tan sencilla: "perdona”. En general, cada uno de nosotros está dispuesto a acusar al otro para justificarse. Es un instinto que está en el origen de tantos desastres. 

Aprendamos a reconocer nuestros errores y a pedir disculpas. También así crece una familia cristiana. Perdóname que he levantado la voz. Perdóname que haya pasado sin saludarte. Perdóname por llegar tarde, porque esta semana he estado tan silencioso, por no haberte escuchado, porque estaba enfadado y te lo he hecho pagar a ti… Todos sabemos que no existe la familia perfecta, ni el marido o la mujer perfectos. Existimos nosotros, los pecadores. 

Jesús, que nos conoce bien, nos enseña un secreto: que un día no termine nunca sin pedir perdón, sin que la paz vuelva a casa. Si aprendemos a pedir perdón y perdonar a los demás, el matrimonio durará, saldrá adelante.

TERCER CONSEJO: BODA SOBRIA

La celebración del matrimonio debe ser una fiesta, pero una fiesta cristiana y no mundana. Lo que sucedió en Caná hace dos mil años, sucede en realidad en cada fiesta nupcial. Lo que hará pleno y profundamente verdadero vuestro matrimonio será la presencia del Señor que se revela y nos otorga su gracia. 

Al mismo tiempo, es bueno que vuestro matrimonio sea sobrio y destaque lo que es realmente importante. Algunos están muy preocupados por los signos externos: el banquete, los trajes... 

Estas cosas son importantes en una fiesta, pero sólo si indican el verdadero motivo de vuestra alegría: la bendición de Dios sobre vuestro amor. Haced que como el vino de Caná, los signos externos de vuestra ceremonia revelen la presencia del Señor y recuerden a vosotros y a todos los presentes el origen y la razón de vuestra alegría. El señor multiplicará vuestro amor y os lo dará fresco cada día: ¡tiene una reserva infinita! 

San Josemaria y el 14 de febrero




Sucedió el 14 de febrero de 1930
Como sabemos, a  San Josemaría no le gustaba hablar de estos momentos íntimos en que el Señor le dio a conocer su Voluntad. Sin embargo, a veces ‑por indicación expresa de la Santa Sede y también por la insistencia de los socios de la Obra‑ relataba algunos detalles, para que supieran dar gracias a Dios, por la misericordia que mostraba hacia los hombres. Así, en una ocasión evocaba:


Para que no hubiera ninguna duda de que era Él quien quería realizar su Obra, el Señor ponía cosas externas. Yo había escrito: "Nunca habrá mujeres ‑ni de broma‑ en el Opus Dei". Y a los pocos días... el 14 de febrero: para que se viera que no era cosa mía, sino contra mi inclinación y contra mi voluntad.


Yo iba a casa de una anciana señora de ochenta años que se confesaba conmigo, para celebrar Misa en aquel oratorio pequeño que tenía. Y fue allí, después de la Comunión, en la Misa, cuando vino al mundo la Sección femenina. Al acabar, me fui corriendo a mi confesor, que me dijo: esto es tan de Dios como lo demás.

14 de febrero de 1943
Recé con confianza e ilusión, durante tantos años, por los hermanos vuestros que se habrían de ordenar y por los que más tarde seguirían su camino; y recé tanto, que puedo afirmar que todos los sacerdotes del Opus Dei son hijos de mi oración".

Jesús del Buen Amor y mi padre Berna




  
Cogidita de su mano conocí
a Jesús Crucificado.
Me llevaba con frecuencia
a visitarlo.
Rezagada y temerosa observaba
como sus pies besaba emocionado

Hija, en la penas y alegrías...

Cierto día me contó:
"Corrí hacia El enamorado, a dar
 las gracias por el sí que tu madre
 me había dado...


Hija, en las penas y alegrías...

Hoy visito con frecuencia a Jesús
Sacramentado, de mi padre y mio.
Por los dos amado y le doy las gracias
en lo bueno y lo malo.

Begochu, 2014