jueves, 27 de febrero de 2014

Soledades

Mi luz
¿Donde estas
que no te veo?
Eres todo
y no te tengo
Te clavaron en la cruz
¡Ay Jesus!


Viernes Santo
Begochu


¿Para qué querrán la Mezquita?. Antonio Burgos

 
http://www.catedraldecordoba.es/

 No se jartan. Los de la Junta, digo. Tienen montada la mayor empresa de Andalucía, la del presupuesto de 30.000 millones de euros. Controlan la Sanidad, la Enseñanza, la Cultura, el Turismo, la Agricultura, el Canal Sur y la biblia en pasta, ¿no? Pues quieren más. Les encanta controlarlo absolutamente todo. Ahora quieren controlar la Mezquita-Catedral de Córdoba. Expropiarla. ¿Cómo quieren más monumentos? ¿No les basta con la de ellos abandonados y en ruina que tienen? Y además, que la Iglesia tiene la Mezquita de dulce. El problema no es que quieran expropiarla, sino para qué quieren esta Desamortización, en la que hay que decirle a Susana:-- ¡Adiós, Mendizábal!
Expropiar. Qué les gusta el verbo. Rafael Escuredo se levantó una mañana inspirado y decidió expropiar media Andalucía de los latifundios, como si todavía existieran en el Registro las propiedades catalogadas en el libro clásico de Pascual Carrión. Le salió la reforma agraria por la culata. Los tribunales la pararon. Pero quedó el ansia expropiadora, como de reinvenciòn de la Historia. El SOC les dio un avío tremendo, con el Circo Gordillo ocupando fincas del duque del Infantado y de la duquesa de Alba, porque si no eras duque, ni te ocupaban una finca, ni te expropiaban, ni nada: no dabas el perfil requerido por la demagogia revanchista. ¿Ocuparán ahora la Mezquita cuya escritura de propiedad reclama Susana Díaz? Aparte del enigma de para qué la quiere, el del por qué la quiere. Lo ha dicho en Palma del Río...
-- Buenas, naranjas...
Pues allí ha pegado Susana el naranjazo: "La Junta aspira a arrebatarle a la Iglesia la titularidad de la Mezquita-Catedral de Córdoba porque es lo que en estos momentos reclama la ciudadanía". ¿Y el ciudadanío no lo reclama, hija mía? Es que, en efecto, los andaluces tenemos perdido el sueño con el problemazo de la Mezquita. Me despierto sobresaltado por las noches y le pregunto a la jefa de mi Casa Civil:
-- Isabel, ¿le han dado ya los curas a Susana la titularidad de la Mezquita de Córdoba? Es que tengo el sueño perdido con este obispo de Córdoba tan remolón a darla...
Ya sabemos: el día que la Mezquita de Córdoba sea de la Junta y no de los curas, se acaba el paro en Andalucía. El día que la Mezquita sea de la Junta y no de los curas, el crédito fluirá como el Guadalquivir hacia los autónomos tiesos y los pequeños empresarios asfixiados. Y a propósito del Guadalquivir. ¿Saben ustedes dónde ha dicho Susana Díaz esa chuminá histórica? Pues en la inauguración del Centro de Interpretación del Río Guadalquivir, toma castaña. ¿Qué falta hace gastarse el dinero en un centro de interpretación del Guadalquivir? Pues la misma falta que hacerse con la propiedad de la Mezquita cordobesa: ninguna. ¿Qué tiene que interpretar el Guadalquivir? En todo caso, aquello que recordaba don Manuel Olivencia que como interpretación del río le oyó decir en clase a un catedrático suyo, nacido en Beas, en el alto Guadalquivir:
-- Cuando el Guadalquivir baja por los plateados olivares de Jaén... Cuando el Guadalquivir llega a Córdoba la sultana y besa la orilla de su Mezquita... Cuando el Guadalquivir atraviesa la vega naranjera entre la nieve y el trigo de García Lorca. O cuando el Guadalquivir se hace verso de Lope de Vega en la Sevilla mora y cristiana de la Torre del Oro y del Puente de Triana... Cuando el Guadalquivir llega a todos esos líricos escenarios, ¡ya se han hartado de mearse en él todos los tíos de mi pueblo!".
Más o menos lo que otros quieren hacer sobre el sentido común de la Historia en la Mezquita. ¿Para qué querrán la Mezquita? ¿Para que Susana Díaz se proclame Califesa de Córdoba? ¿Es que no os jartáis, hijos míos, de meteros en chorradas en vez de arreglar los verdaderos problemas de Andalucía?

lunes, 24 de febrero de 2014

Noche larga

Preparativos

Adornos de flores y velas.
Varales y andas de plata.

Túnicas, mantos, mantillas
de blonda, peinetas y camisas
de seda...

Huelo a incienso, jazmín
y cera.

Te he vestido de Esperanza.
Para seguir a tu hijo, por
esas calles tan largas,
en esta noche tan dura...

Yo preparo un manto oro
y negro que a modo de velo
lucirás mañana.  Como ese
torero gitano que sale  a la
plaza en día de duelo.

Plancho encajes de tul y seda, que
enmarquen tu cara morena.
Carita de pena.

Huelo a incienso, jazmín y cera


Begochu



domingo, 23 de febrero de 2014

Copla nueva para Manolo Caracol. Antonio Burgos



 Como si esto fuera una discusión de café sobre la evolución del frente la Gran Guerra que Berlanga reflejó en alguna película, pongo sobre la mesa un supuesto táctico como si fuera un Verdún escenificado con cucharillas y tazas: ¿qué haría usted si una hija le pidiera que escribiera un artículo sobre su padre en el aniversario de su muerte, aunque fuese una celebración con número no redondo, la 41, pero siendo esa hija Luisa Ortega y ese padre Manuel Ortega Juárez "Manolo Caracol"?
-- Pues que lo escribiría del tirón...

¿Y qué cree usted que estoy haciendo? Mañana, 24 de febrero, hace 41 años de la muerte de Manolo Caracol. Murió no como un patriarca del cante y de la zambra, sino como un ídolo americano, a lo James Dean: en accidente de coche. Y en un sitio tan poco flamenco como Aravaca. Con lo lejos que está Aravaca de la Alameda de Hércules de los Ortega, de la casa de los Pavón y del corral de vecinos de Las Lumbreras donde Manuel nació. Hijo de uno de los andaluces con más gracia que ha dado la Historia Sagrada: Caracol el del Bulto, mozo de espadas de su primo Joselito el Gallo. El de los cojones de la locomotora de Despeñaperros en Atocha. El que a los aviones nacionales que bombardeaban el Madrid rojo les gritó, saliendo del refugio y jugándose la vida, harto de estar encerrado allí desde la sirena de las 8 de la mañana:

-- ¿Pero es que no paráis ni pá almorzá, miarma? -

El nombre de Caracol tenían que haberlo puesto en banderas por las esquinas el año pasado, en el XL aniversario de la muerte de un cantaor XXL. Tiene Caracol con el reconocimiento de su arte supremo mal fario. En vida, los pontífices del mairenismo le negaron el pan y la sal. Dijeron que prostituyó el cante, cuando se adelantó lo menos cincuenta años a lo que luego fue el flamenco con Camarón, con José Mercé, con Miguel Poveda. Con la fusión. No sólo no le reconocieron la fusión de la zambra y del cante a orquesta, sino que le dieron en la cabeza con un sifón. Con el sifón del dogmatismo purista. Cuando con un cante desgarrado y teñido con la sangre de los Ortega de Cádiz y de Sevilla fue la verdad del flamenco vivo. Pero, ay, fue como lo que cantaba. Caracol todavía está llamando al "carcelero, carcelero" de los purismos para que le abra rejas y cerrojos y se reconozca la verdad suprema de su genial renovación. No en balde cuando, ya retirado de los teatros, abrió en la calle Barbieri de Madrid su tablao Los Canasteros, fue el primero que apostó por un muchacho de La Isla que venía rompiendo moldes, se llamaba José Monje Cruz y le decían Camarón.

Hay una maldición en los Ortega. Este artículo me lo pide Luisa, su hija. En su espectáculo "La Copla Nueva", de Quintero, León y Quiroga, que estrenó en 1951 con su padre, cuando éste se separó de Lola Flores, Luisa Ortega estrenó y codificó para la posteridad la belleza suprema de dos zambras: "Pena, penita, pena" y "Limosna de amores". "Si en el firmamento poder yo tuviera" le haría la justicia que le niegan, pues hacen pasar esas dos joyas como de Lola Flores, que se las copió, quizá como una venganza contra el gran Manuel por haberse separado de ella tras los Broadway a la flamenca que fueron los "Zambra": "Zambra 1943", "Zambra 1944"... Desde que tenía pantalón corto y su padre lo llevó en 1922 al Concurso de Cante Jondo de Granada para que lo escucharan Falla y García Lorca y el niño ganó un premio, Caracol no hizo en su vida otra cosa que engrandecer y renovar el flamenco, sacándolo de los cuartos de Villa Rosa y llevándolo a los grandes teatros. Por mucho menos han convertido ahora en mito e ídolo a Camarón, y los chavales lo llevan impreso en las camisetas como un Che Guevara del cante. A vuestro primo José, artistaza Luisa Ortega, lo mató un toro en Talavera. Y a tu padre Caracol lo sigue matando todos los días el toro del intencionado olvido por parte de los miserables.

La piedad cansada - Carmen Posadas